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Cada 21 de junio atravesamos un tiempo de “solsticio” o de “sol quieto”. Si observamos al Sol desde la Tierra, éste parece detener su marcha durante tres días para retomar, luego, su movimiento hacia el hemisferio sur.

El 21 de junio inicia, también, el signo de Cáncer y cambian las estaciones en ambos hemisferios: en el norte comienza el verano y en el sur, el invierno.

La aparente detención y la posterior recuperación del movimiento solar cambia la distribución de luces y temperaturas en el planeta y alude a un giro de conciencia y un renacimiento solar.

TIEMPO DE SANAR Y RESURGIR

A partir del 21 de junio, los días se vuelven, de a poco, más luminosos en el hemisferio sur y, por el contrario, comienzan a acortarse en el hemisferio norte. El sur del planeta lentamente empieza a ganar luz y calor.

Ese día el Sol llega a su máximo punto al norte cuando su luz cae vertical sobre el Trópico de Cáncer para luego de tres días reiniciar su camino hacia la línea del Ecuador.

El Sol se redirecciona hacia el sur, se dirige “hacia abajo” aludiendo a un tiempo ideal para profundizar y descender hacia nuestras emociones más negadas e intencionar la sanación personal y familiar.

El solsticio del 21 de junio simboliza el renacimiento del sol para la parte sur del planeta Tierra, un periodo en el que la vida comienza lentamente a despertar porque, aunque comienza el invierno, los días empiezan a ganar luz solar.

Desde una mirada esotérica los solsticios son umbrales, portales de traspaso del Sol que reinicia su marcha hacia el sentido opuesto. Son tiempos de rituales de conciencia, de hacer luz.

CUÁLES SON LOS RITOS Y CEREMONIAS DEL SOLSTICIO DE INVIERNO

Faltan más rituales solares para el hemisferio Sur, más festejos de luz que nos ayuden a enfatizar y tener mayor conciencia de este particular momento del año en el que el sol comienza su regreso hacia el hemisferio austral.

Faltan más rituales solares en el hemisferio Sur, más festejos de luz que nos ayuden a tener mayor conciencia. Foto: Shutterstock
Los solsticios de invierno en el hemisferio sur y de verano en el hemisferio norte son sincrónicos a los festejos de la Noche de San Juan con sus rituales de luz encarnados en sus hogueras.

LOS RITUALES

En Argentina, los pueblos originarios celebran -con distintos nombres según la región- el comienzo de este nuevo ciclo de vida de la madre tierra.

Desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, las culturas autóctonas celebran este evento con rituales de renovación de un nuevo ciclo de la naturaleza y del ser humano.

Los pueblos originarios conocen y honran el orden cósmico y las leyes de la naturaleza. Los mapuches veneran el regreso del sol con festejos tales como el Wiñoy xipantu, Machaq Mara o Mosoq Wata.

En la celebración del Inti Raymi se cuida el Willka Nina, el fuego sagrado. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi
En la celebración del Inti Raymi se cuida el Willka Nina, el fuego sagrado. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

En el norte argentino y en el Cusco se celebra “el Inti Raymi” o la fiesta del sol, es festejo de carácter sagrado, ceremonial y cíclico, donde reconocen el momento de renacer del tiempo y de retorno a uno mismo.

En la celebración del Inti Raymi se cuida el Willka Nina (el fuego sagrado) durante toda la noche acompañando con bailes, juegos y cantos que fortalecen sus lazos y reciben la salida del sol con los brazos extendidos.

Las personas con más años vividos, los ancianos sabios, hacen la lectura de cómo será el año que comienza para la comunidad.

Los mapuches, también, celebran We Tripantu, el año nuevo o la noche más larga del año y lo honran por ser el momento en que el sol recupera su fuerza y empuja a la tierra a renacer.

We Tripantu en castellano significa “nueva salida del Sol y la Luna”, un día sagrado en el que el invierno empieza a retroceder y se alargan las horas de sol para dar inicio a un nuevo año de agricultura.

Los brotes verdes y la reproducción de los animales se reactivan al reconocer este nuevo periodo la tierra, este nuevo ciclo para el suelo, las siembras y las posteriores cosechas.

Los indígenas que habitan algunas zonas de Bolivia celebran el “Willkakuti” también conocido como “retorno del Sol” o “Año Nuevo Andino”, la celebración se caracteriza por los rituales ancestrales que realizan los sacerdotes indígenas en la madrugada del 21.

La “apthapi” o merienda indígena comunitaria en la que la comunidad de Oruro comparte los alimentos suele ser visitadas por centenares de personas.

Los indígenas aguardan en el Tiahuanaco con ofrendas y fogatas en altares dedicados al Willkakuti.

RITUALES PARA REALIZAR EL DIA DEL SOLSTICIO

El 21 de junio, los del Hemisferio Norte le dan la bienvenida al verano; mientras que desde el Sur llega el inverno. Para ambos, se abre un espacio de energía aprovechable. ¿Cómo hacerlo?.

Invoca al Sol. El Sol es el personaje especial del Solsticio. Por eso, dibújalo y colócalo en un lugar visible para que alimente la energía del hogar todos los días.
Pide, pero también agradece. Haz un mapa de deseos o una simple lista. Escribe todo lo que planeas cumplir para los próximos meses en una hoja de papel. Luego enciende velas, especialmente de colores amarillo, blanco, violeta y rojo, y pasa la hoja por la llama, sin quemarla. Esto transmite la energía a esos deseos. Ahora bien, antes de listar los deseos no te olvides de dedicar unas líneas de agradecimiento por todo lo que consideres necesario.
Decreta. Una buena forma de darle fortaleza a lo que pides es rodeándolo de elementos fuertes, como el caso del pino o roble, que simbolizan la vida y la fuerza. Consigue una rama de alguno, átala con un listón rojo a la hoja de deseos y ofrécela a la tierra esa rama. De esa forma estarás decretando con base en la materia tus nuevos propósitos.
Recibe a la abundancia. Ya hiciste la invitación a la abundancia, ahora, es tiempo de recibirla. Hazlo creando una bandeja con piñas de pino, hojas secas, velas o muérdago. Colócala en un sitio con mucha luz para que guíe tus deseos.
Depura el cuerpo. Esto es posible ayudando a eliminar las sustancias tóxicas a través de dietas de desintoxicación. Pero también es un día especial que invita a iniciar un mayor consumo de frutas, verduras y vegetales. Asimismo, se deben restar los alimentos procesados, el azúcar, alcohol, la sal y grasas saturadas. Por supuesto, tomar abundante agua resulta muy efectivo también este día. Las infusiones de jengibre también son especiales sobre todo a los que pasan por el Solsticio de Invierno, para mantenerse caliente.
Hazte un baño purificador. Cuando te bañes, toma un puñado de sal marina y pásala por todo tu cuerpo como si estuvieras exfoliando la piel. Luego, pásate un poco de alguna esencia dulce como las de frutas. Si no tienes, toma un poco de azúcar y haz el mismo proceso que con la sal. Hazlo suavemente para no maltratar la piel.
Ordena tu casa. Limpia, bota, regala, ordena. Esto mueve la energía y revitaliza.

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